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martes, 5 de mayo de 2009

Masotta '56 – 4. El Grito y el Rezo

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Entendamos: en Sur no sabrían asignarse a sí mismos ningún tipo de actitud mediocre. Seguramente que se trata de espíritus abisales... ¿Y no es en el borde de dos abismos opuestos donde se sitúa, para Victoria Ocampo, la comunicación humana? Es importante, nos parece, señalar aquí que Victoria Ocampo sólo conoce dos modos de comunicación: el grito y el rezo. Y seguramente: ¿qué podría quedar de la palabra, del modo simple de reciprocidad, en ese espíritu roído por tantas contradicciones? De esa aparición de la cobardía en el lugar donde debería haber la valentía? ¿De la toma de conciencia de esa cobardía? Es seguro: confesión, llanto, ruego humilde y altanero a la vez, desafío, orgullo, culpa, desprecio, etc.; resumiendo: hay sólo dos modos de comunicación: gritar o rogar. Gritar, notemos, que es la negación del modo más simple de comunicación que es espera de la palabra del otro, simple reconocimiento del otro, para alcanzar a través de él el propio reconocimiento... En el origen del grito está el no reconocimiento del otro. La abolición de la contestación. Gritar es alcanzar al otro en lo que tenga de más esencial, alcanzarlo de un golpe y acallarlo. Más exactamente: herirlo. Herida de lanza o estocada: he ahí la imagen que más perfectamente remeda al grito en el seno de la comunicación. En el rezo, en cambio, se trata de hacer presa del otro, pero de distinta manera: envolviéndolo... Cuando oímos rezar, en voz baja, calladamente, las palabras cuyo significado no alcanzamos a entender van entrando en nosotros lentamente, como en contra de nuestra voluntad nos cubren, nos van ganando como por adherencia física, como un baño en que el agua fuera subiendo lentamente desde los tobillos hasta terminar por cubrirnos o como en el proceso de una enfermedad en que la fiebre aumenta lenta y sostenidamente hasta que al fin, apresándonos, termina por sumirnos en el desgano y en la postración. Obsérvese que rezo y grito forman una pareja en que el otro es puesto como objeto y nunca como libertad a convencer. Grito y rezo, espada y oración, el guerrero y el santo, o como bien dice Simona de Beauvoir, la bomba atómica y la cultura. Enemigo a doblegar o cuerpo calenturiento, el otro es en ambos casos suprimido como sujeto. Sujeto de conquista o de misión se tiende a convertirlo en objeto. Conquistadores y misioneros por un lado, seres dignos solamente de ser conquistados o salvajes poseídos por alguna religión pagana por el otro: entre estas dos especies de seres de naturaleza tan desigual es imposible el diálogo. Los segundos serán cuerpos para herir o para probar los adelantos de la técnica o salvajes que desconocen simplemente la lengua de la civilización: es decir, lo opuesto a lo que los primeros entienden por hombre. Y entre un hombre y un subhombre, se sabe, no cabría diálogo alguno. Entre un francés –hombre de la civilización occidental– y un malgache la palabra es imposible: sólo queda la policía o la cruz.

(“Sur” o el antiperonismo colonialista en 'Conciencia y Estructura'. Ed. Corregidor. Bs.As. 1990. pp. 112-113)

domingo, 3 de mayo de 2009

Masotta '56 – 3. El sentido y la historia

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Y se puede, así, tocar fondo en el espíritu, embellecerlo y profundizarlo, no casualmente diciendo la verdad sino callándola. La verdad no dicha, interiorizándose, se hace más preciosa. Y se llegará al extremo de hacer de la cobardía de callar la virtud sustitutiva de la valentía de hablar.
[...]
Mientras tanto y en la práctica, estamos seguros de ganar muy poco asignando por decreto la maldad intrínseca a un gobierno salvo, eso sí, para justificar todas las maldades del régimen que lo ha seguido: posteriormente a 1930 los conservadores justificaban su gobierno recordando las deficiencias del régimen yrigoyeniano. Se comprende, por otra parte, de dónde sale la manía justificatoria del actual gobierno que chorrea en las páginas de Sur: junto al Mal absoluto todo Mal no puede más que inscribirse en lo relativo... En fin, lo que más predispone contra Sur es su buena conciencia. Por otra parte, creemos en contra del modo general de interpretar política de las derechas, que la historia tiene sentido: Perón –el aventurero, el hombre sin escrúpulos, sin moral, sin principios, el arribista, el cómico, el “monstruo”, el “personaje craso”, el “anticuado tirano”, el “hombre menos original” que los peores romanos, el falso, el hipócrita, el hombre de la voz “que conocía el registro de todas las infamias”, en fin, el payaso– no explica ni determina los diez años de peronismo que hemos vivido. Si la historia tiene sentido, si de alguna manera se puede hablar de sentido de la historia no se puede hacer de un hombre el productor absoluto de ese sentido sin caer en el absurdo. No se trata de discutir si Perón era un payaso o no (no lo era). Se trata de describir las condiciones que hicieron posible que ese hombre nos gobernara durante diez años, que es “ilusión comique” pudiera convertirse en la esperanza del proletariado argentino. Porque es necesario que la historia tenga sentido para poder imaginar la posibilidad de actuar sobre ella –y aún, para que el voto o la simple opinión política puedan levantarse sobre el escándalo que significa ya, en las sociedades liberales, el hecho de que se vote o se opine completamente a ciegas. De que se vote trabajando por alguna propaganda o por alguna demagogia...; como dicen en Sur. Pero se sabe, las propagandas, en las sociedades liberales y democráticas, están en la base de su pundonor por la libertad. La libertad política brota de ella de la idea de libertad y ésta toma cuerpo en la libertad de expresarse y de hacer propaganda. Es decir: la libertad de trabajar las conciencias. Y dicho al revés: lo que está en la base de las sociedades liberales es el profundo convencimiento –o la esperanza indomable...– de que la historia no tenga sentido.

(“Sur” o el antiperonismo colonialista en 'Conciencia y Estructura'. Ed. Corregidor. Bs.As. 1990. pp. 110-111)

Masotta '56 – 2. El Mal absoluto y el Mal relativo

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Pero se nos podría reprochar que estamos juzgando a Victoria Ocampo y a Sur desde un punto de vista que Victoria Ocampo y Sur han rechazado desde que se llaman Victoria Ocampo y Sur. Es decir, que los juzgamos sujetándonos no a lo que ellos son sino a lo que no son. Y en cierto sentido, es cierto: sí juzgamos a Victoria Ocampo desde un punto de vista de izquierda, o sindical o revolucionario, como quiera decirse, ella aparecerá como lo que no es: y al menos quedará consecuente consigo misma ya que ella nunca se ha dicho revolucionaria. Pero si ella no está con el proletariado ni por el proletariado ella está seguro con y por la burguesía: en una sociedad en la que hay víctimas y verdugos, como se ha dicho, no se puede no estar con los primeros sin hacerse cómplice de los segundos. ¿Es Victoria Ocampo burguesa? Seguramente: por su posición social y por la actitud que mantiene frente a su clase de origen. Pero en cambio sería difícil que ella aceptara reconocerse como tal. Los escritores de hoy, apoyados en la tradición de la literatura, tienen de sí mismos una concepción que no encajaría en lo que ellos entienden por burguesía. Debemos encontrar una imagen de Victoria Ocampo, extensiva en lo posible a los colaboradores de Sur, en la que ellos puedan reconocerse.

“¿A quién pues, se lincha en los Estados Unidos por haber violado a una blanca? ¿Al negro? No: a sí mismo. El Mal es proyección; yo diría aún que es a la vez el fundamento y el fin de toda actividad proyectiva. En cuanto al malvado es un hombre cuya situación nos presenta a plena luz del día y bajo una forma objetiva las tentaciones oscuras de nuestra libertad. Para reconocer a un hombre honesto no hay mejor manera de hacerlo que averiguar cuáles son los vicios que él odia en los otros con más pasión: y se tendrán las líneas de fuerza de sus vértigos y sus terrores, se podrán respirar el olor a que apesta su alma bella.”

(SARTRE: Saint Genet, Gallimard, pág. 34.)


(“Sur” o el antiperonismo colonialista en 'Conciencia y Estructura'. Ed. Corregidor. Bs.As. 1990. pp. 107-108)

domingo, 5 de abril de 2009

Lacanocookismo Intergaláctico. 3- La Cruz del Sur

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Hablemos del Sur, aunque no, claro está, de ese Sur avizorado por Borges en su buenazo e inofensivo personaje del pro, Johannes Dahlmann –no cualquiera sino pastor evangélico al mejor estilo Luis Palau, o el-que-vino-ayudar de Narváez, o a la maratonista Cynthia Hotton–, quien encuentra y conquista su gloriosa muerte en el cuchillo íntimo e'lo pibe chorro.

Pero este Sur que perseguimos nosotros, Sur que no recae en tristezas y añoranzas pasadas, Sur que se proyecta valiente en los astrales augurios que dibuja insistente el combo cielo.

Es que al alzar los ojos al firmamento, la cruz del sur empieza a delinearse sobre nuestras latitudes, para mostrar el destino inexorable de Patria Grande, por más que oligarquías de toda estirpe y calaña quieran aplazar por más tiempo su conformación.

Para el LCK, inmerso como estamos en el CEAL (Centro de Estudios Astronómicos del Lacanocookismo) en numerosos estudios y operaciones, arriesgamos una primera proyección, esbozo de un porvenir que, análogo a la fuerza insistente del trauma, no cesa de imponerse como un símbolo arquetípico de los que hablaba Jung, si bien no comulgamos con la vaga y mecanicista idea de un Inconsciente Colectivo.

Recordamos que “a fin de diferenciar y no confundir qué es y no es un arquetipo, Jung deja claro que «No se trata, pues, de representaciones heredadas, sino de posibilidades heredadas de representaciones. Tampoco son herencias individuales, sino, en lo esencial, generales, como se puede comprobar por ser los arquetipos un fenómeno universal». De la amplia gama de Arquetipos existentes, como pueden ser el Nacimiento, la Muerte, el Puer aeternus, Dios, el Viejo sabio, el Peronismo, Cuaternidad, Mándala, Trickster, Padre, Madre, Héroe, etc., así como otras imágenes presentes en sueños y fantasías con un fuerte significado emocional: grupos numéricos, una montaña, un reloj, un padre dominante, un amigo traicionero, etc., cinco son los que han alcanzado un desarrollo superior al de cualquier otro: Ánima, Justicialismo, Sombra, Persona, Sí-mismo. Como última elaboración del concepto Jung habla de «una tendencia innata a generar imágenes con intensa carga emocional que expresan la primacía relacional de la vida humana».”

Y no es antojadiza esta referencia, ya que si divisamos en nuestro telescopio las coordenadas que enigmáticamente a sotto voce nos enviara Jorgito La Ferla, el UPL, a saber; AR:12h 26m y Dec.: -63º 52' , encontramos que Acrux, la estrella más al Sur de la Cruz del Sur, dice algo que exige ser mostrado. Es así como el LCK divisó que el arquetipo peronista, expresado en la constelación de la cruz del sur, se encuentra encabalgado en el mismísimo esquema lambda.

Quien quiera corroborarlo por su cuenta no tiene más que tomar las coordenadas mencionadas y contrastarlo con el esquema mismo en el cual encuentra su articulación.


Ese destino especular sobre el amplio teatro nocturnal, no es sino otro hallazgo del lacanocookismo, fundamentado en desarrollos astronómicos de avanzada.


Como toda proyección, no es más que la expresión de un cierto ordenamiento simbólico reflejo de los elementos terrenales, expresión macrocósmica del microcosmos, es por ello que para pasar de lo supralunar de las expresiones generales, pasaremos en el post siguiente, a la configuración sublunar y regionálica de aquello que estamos hablando, y acto seguido haremos hablar aquellas letritas que los astros parecen sugerir (A, a, S, etc.)
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