John William Cooke. Trabajo leído en el Congreso de la Liberación Nacional, Buenos Aires, noviembre de 1959. Ed. Quadrata. Bs.As. 2007. pág 18.


os grandes relatos’, se ha ido constituyendo desde fines de los 70 hasta nuestros días, en la quinta esencia del progresismo blanco.
gmentar el campo de lo biológico que el poder tomó a su cargo..
Es que al alzar los ojos al firmamento, la cruz del sur empieza a delinearse sobre nuestras latitudes, para mostrar el destino inexorable de Patria Grande, por más que oligarquías de toda estirpe y calaña quieran aplazar por más tiempo su conformación.Como toda proyección, no es más que la expresión de un cierto ordenamiento simbólico reflejo de los elementos terrenales, expresión macrocósmica del microcosmos, es por ello que para pasar de lo supralunar de las expresiones generales, pasaremos en el post siguiente, a la configuración sublunar y regionálica de aquello que estamos hablando, y acto seguido haremos hablar aquellas letritas que los astros parecen sugerir (A, a, S, etc.)
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“En otra parte he descrito un cierto tipo de desafío al que podríamos llamar la impotencia provocadora, dado que se lo lanza cuando el enemigo ya es vencedor: cuando toda resistencia es imposible, el vencido reacciona mediante la demostración agresiva de la pasividad a la cual se lo ha reducido; retoma por su cuenta, orgullosamente, lo que el otro hizo de él. Encontramos esta actitud, en su pureza, en los colonizados en un momento dado de su lucha, es decir, cuando adquieren conciencia de la opresión sin tener aún los medios para expulsar al opresor: en este caso el desafío, ideal e ineficaz, manifiesta a la vez la imposibilidad de la rebelión y su necesidad. Hace medio siglo el africano, nieto de esclavos, colonizado, superexplotado, tratado de “negro” por los colonos racistas, retomaba las nociones y los vocablos de que éstos se servían para pensarlo y significarlo. “Los recogía del barro” –ha dicho un poeta negro– “para adornarse con ellos en el orgullo”. Negro, sí, y negro inmundo si quieres: al arrancarte tus palabras, tus conceptos, para aplicármelos soberanamente, al reivindicar esta naturaleza que tu desprecias, pero cuya originalidad no puedes dejar de reconocer, retomo la iniciativa, me atrevo a pensarme, me personalizo como tú y llego a ser para ti este escándalo permanente: el otro consciente de sí.”.
La paranoia que instala el fóbico no pasa por verlo a Pierre, sino que en verdad la sensación vivida es que éste lo "ve", y como el ascensor, que dejaba inmovilizado al chaquer fóbico tradicional, dejandolós en el llano, el nuevo agro- sujeto y sus expansiones especulares, gritan: dejennos producir!, son el "obstáculo" que hay que remover de lo real.
Claro que esta fobia lindante con la paranoia se conjuga con la fobia histérica, donde predomina el salto a lo somático a través del asco, que incluye --pues claro-- a toda la negrada choripanera "que no entiende nada", representados mediatica y simbólicamente por D'elia.
Por último, este tipo de fobia linda con la neurosis obsesiva. Así se impone la utilización de rituales como el chinguichuingui de la cacerola, logrando postergar la inhibición y posterior depresión, instalando un grito maníaco que pretende tumbar a Pierre. En fin, si la neurosis K es la estrategia contra el miedo, deberemos hacerles sentir un poco más de miedo, "más miedo al miedo", y llevarlos a la agorafobia, para que no puedan salir más a la calle. Hasta allí se debe orientar la dirección de la cura.

Es que allí no podíamos creer lo que veíamos. Era un grupo de militantes donde estaban los hermanitos Miller, las mujeres respectivas, estaba Silvestre, estaba Serge Cottet, estaba Eric Laurent, Colette Soler, que como militantes, en un cuadernito anotaban todos los datos de cada uno, averiguaban todo, manipularon el congreso..
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